Clasificación: Informe de Campaña Astartes / Archipiélago Volcanus
Fuerzas Imperiales: Adeptus Astartes – Ángeles Sangrientos
Fuerzas Enemigas: Xenos – Ligas de Votann


Intercambio de Fuego y el Contraataque de la Tecnología

El silencio sepulcral de la Isla de las Almas Negras se quebró bajo las órdenes del Imperio. En los compases iniciales del asalto, el Predator Baal y el Land Speeder abrieron fuego de cobertura, barriendo con sus cañones las líneas avanzadas de los vehículos Votann, mientras las escuadras de Scouts se adentraban en la penumbra para llevar a cabo un escaneo táctico del objetivo central. La precisión imperial alcanzó su cénit cuando el Gladiator Lancer localizó la silueta de la Fortaleza Terrestre Hekaton: un impacto directo y devastador causó 14 heridas masivas al titán de metal xenos, dejándolo al borde de estallar por los aires con 10 letales Cthonian Berserks atrapados en su interior. En el flanco adyacente, el fuego combinado del Land Speeder y el Predator Baal logró infligir 3 heridas a un vehículo Sagitaur.

Sin embargo, la respuesta de las Ligas de Votann demostró la fría y despiadada eficiencia matemática de su tecnología. Las fortalezas Hekaton dieron un paso al frente y, coordinando sus sistemas de tiro con los Truenos Brokhyr, desataron una barrera de artillería pesada que se llevó por delante al Gladiator Lancer y al Predator Baal, convirtiéndolos en carcasas humeantes. El Land Speeder, milagrosamente superviviente con una sola herida, intentó maniobrar, pero cayó finalmente ante el fuego defensivo de la Hekaton naranja. Con el espacio aéreo despejado, los enanos consolidaron sus posiciones de reconocimiento: sus veloces motos Hernkyn escanearon la unidad de Scouts expuesta, mientras una unidad de Guerreros de la Tropa aseguraba el terreno escaneando su propio objetivo estratégico.

Descenso Celestial, el Sanguinor y la Furia de Mefisto

La desesperación invocó a los héroes de Baal. Rompiendo las nubes de escoria, la Guardia Sanguinaria escoltada por un Capitán descendió como un relámpago, concentrando sus armas hasta eliminar por completo a la Hekaton azul que estaba gravemente dañada. La tripulación xenos se vio obligada a desembarcar a toda prisa, muriendo 2 Berserks en la explosión del chasis. En otro sector del campo de batalla, el Comandante Dante hizo su aparición por despliegue rápido junto a una segunda unidad de la Guardia Sanguinaria, cayendo como un meteoro dorado para aniquilar a las motos enemigas que se encontraban realizando misiones de exploración.

La violencia se desató en el centro del valle. Los 8 Berserks supervivientes, liderados por un campeador, se dirigieron con furia demente a exterminar a los custodios que habían destruido su transporte. De la nada, manifestándose como un mito viviente de la fe imperial, apareció el Sanguinor. Se produjo una lucha encarnizada y sangrienta, un torbellino de garras magmáticas y espadas de energía entre los Berserks, la Guardia Sanguinaria y la aparición divina.

Casi al mismo tiempo, en la zona de despliegue imperial, el Señor de la Muerte, Mephiston, cayó en este turno y se adentró de inmediato en el objetivo natal de los Votann, sembrando el pánico absoluto con su mera presencia psíquica entre las líneas xenos rezagadas.

El Ocaso de Dante

Los Berserks consiguieron eliminar a la Guardia Sanguinaria en el centro, pero la resistencia del Imperio se encarnó en el Capitán de la unidad. En un acto de valentía indescriptible, este guerrero en solitario salvó dos turnos completos de combate cerrado, resistiendo de pie con solo 2 heridas en su cuerpo y logrando ejecutar a todos los Berserks enemigos antes de que pudieran avanzar. Al mismo tiempo, el horror genético se desató en el flanco central con el descenso de Lemartes y una unidad de 10 rabiosos de la Compañía de la Muerte, quienes se lanzaron en una carga suicida contra la Hekaton central naranja. Desgraciadamente, los enloquecidos marines no pudieron acabar con la fortaleza en un solo turno, y la situación en el centro se complicó críticamente: al turno siguiente, las fuerzas de la Compañía de la Muerte fueron severamente mermadas por el fuego a quemarropa en combate cuerpo a cuerpo de la fortaleza andante.

El golpe definitivo de las Ligas de Votann llegó desde la retaguardia. Una imponente unidad de 10 Exoguardias en armadura Termi cayeron por la parte trasera de la mesa junto a su Kâhl, desplegándose con la fría misión de aniquilar el corazón del ejército imperial. Su avance fue demoledor, asaltando la posición del Comandante Dante, la segunda unidad de la Guardia Sanguinaria y la escuadra de Intercesores que custodiaban el objetivo natal de los Ángeles Sangrientos.

Superado por la disciplina implacable de los enanos y la superioridad numérica de sus armaduras pesadas, la tragedia se consumó en el basalto negro: el Comandante Dante cayó prisionero entre terribles sufrimientos, capturado por los codiciosos xenos como trofeo y espécimen biológico, dejando la Isla de las Almas Negras en manos de la maquinaria implacable de Votann.

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