El humo de las mil batallas comenzó a disiparse, revelando un paisaje de desolación absoluta. Tras campañas de una brutalidad sin precedentes que llevaron al límite la resistencia de los defensores de la Humanidad, la Grieta de Mannheim ha sido finalmente liberada por los Marines Espaciales. Este milagro táctico ha sido posible gracias, especialmente, a los exhaustivos y despiadados trabajos de limpieza y purga realizados en cada rincón del desfiladero por el martirio de los Ángeles Sangrientos, el fanatismo ciego de los Templarios Negros y el gélido y reservado silencio operativo de los Ángeles Oscuros. Mannheim, una fosa que devoró ejércitos enteros, vuelve a estar —sobre el papel— bajo el yugo de la ley imperial.
Sin embargo, en el teatro global de Armageddon, la victoria en el desfiladero no es más que un destello de luz en una noche eterna. Las hordas opresoras de los Orkos siguen dominando la práctica totalidad del planeta, extendiendo sus líneas de suministro y sus asentamientos de chatarra como una plaga verde terminal que ahoga los mundos colmena. El optimismo de los comandantes del Imperio se ha evaporado al alba, aplastado por una realidad estratégica mucho más sombría y alarmante.
Lo que es verdaderamente peor: los escáneres de largo alcance han confirmado los peores temores del Círculo Interior y del Adeptus Mechanicus. Hemos descubierto otros ejércitos que, ocultos de forma oportunista en el caos y el humo de la batalla, comienzan a saquear sistemáticamente los recursos existentes en las entrañas del planeta. Aprovechando el fuego cruzado, fuerzas alienígenas y facciones mercenarias están desvalijando los depósitos de mineral y la tecnología sepultada de Armageddon. Si el Imperio no logra detener este expolio masivo, estas fuerzas parásitas puede que dejen el planeta totalmente inservible y estéril para los intereses vitales del Emperador, transformando un mundo forja clave en un cascarón vacío de ceniza inútil. La Grieta de Mannheim ha sido salvada, pero la guerra por la supervivencia del sistema no ha hecho más que empezar.
